Siempre me ha gustado estar sólo. Al principio no era algo que hubiera elegido yo, pero no me importaba. Con los años me fui dando cuenta de que no me gustaba estar con nadie, que prefería estar sólo y tranquilo. Cuando estas sólo no haces daño a nadie, y tampoco te hacen daño a ti. No tienes responsabilidades, no tienes que preocuparte en que hacer algo le pueda molestar a alguien... En definitiva, eres mas libre.
Después, llegaste tú. En realidad te fui yo a buscar, pero en ese momento no podía ni imaginar lo que iba a pasar. He descubierto lo que es estar acompañado. He descubierto lo que es estar contigo. Y me gusta. De todas las cosas que me gustan, estar contigo es probablemente la número uno de la lista. Es irónico que me haya hecho falta ver que no estas para darme cuenta de la falta que me haces, pero creo que pasa bastante a menudo. “No te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes”, dicen. Quizá sea verdad. Y es por eso por lo que no quiero perderte. Desde el día después de que te marcharas he notado como me falta algo. Quién iba a decirme a mi que acabaría siendo de esos gilipollas que escriben tonterías ñoñas. No es nada fácil estar aquí sin ti. No es nada fácil estar sólo. No desde que te conocí.
Siempre me ha gustado estar sólo. Ahora me gusta más estar contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario